Labrys

Un blog sobre literatura, cultura y ciencia

Henri Cartier-Bresson y México

Una retrospectiva explora al autor y muestra los trabajos que él nunca hubiera exhibido

en fotografía


Años antes de fundar la agencia Magnum, cuando aún la capital de México se parecía más a una ciudad de provincia, la Leica de 35 milímetros de Henri Cartier-Bresson buscaba a las prostitutas del barrio comercial de La Merced. Corría el año 1934 y el joven francés de 26 años, muy influido entonces por sus charlas con los surrealistas Salvador Dalí, André Bretón o Max Ernst, había llegado al país para hacer un registro fotográfico de la carretera Panamericana. El proyecto se frustró, pero Cartier-Bresson decidió quedarse en México y se instaló cerca del gran mercado de la urbe, fascinado por el bullicio de la actividad comercial por las mañanas y el vocerío de las mujeres que de noche trabajaban en la calle.

Una retrospectiva del artista, la primera tras su muerte en 2004, recorre de manera cronológica los principales momentos de su vida en el Palacio de Bellas Artes del Distrito Federal, justo cuando se cumplen 80 años de la primera exposición colectiva del autor en el museo. La muestra, que cuestiona su figura y explora a otro Cartier-Bresson distinto al de la teoría del instante decisivo, incluye también fotografías a color, collages, pinturas, dibujos, películas, revistas y periódicos, muchos de ellos material inédito que él nunca hubiera querido exhibir.

El idilio de Cartier-Bresson con México